Carlos terapeuta Nipon

A la edad de veinte años, viví una experiencia que marcó mi vida, me sentía profundamente triste, no encontraba sentido a nada, estaba completamente perdido. Me vi sumergido en una depresión acompañada de altos niveles de ansiedad. Me sentía tan mal, tan ansioso y depresivo, que tuve que acudir al médico y tomar medicación. Sentía tanta tristeza, que solo quería dormir y estar encerrado con mi guitarra y mis pensamientos.

 

Por aquel entonces estudiaba pedagogía musical en la universidad de Granada y no me adaptaba del todo. No sabía por qué me ocurría esta tristeza, lo tenía aparentemente todo y no sentía alegría. Tan solo quería escapar y no encontraba la salida.

 

Trataba de fingir que estaba bien ante los demás, pero no era así. No encontraba sentido a lo que todos hacían, la vida era un lugar extraño y sin sentido, veía a todo el mundo muy feliz y yo me sentía muy poca cosa. Ni siquiera los hobbies que más me gustaban, como la música o el buceo, me sacaban de la tristeza y comencé a sentirme como un extraterrestre. Veía a las personas que me rodeaban tan decididas y alegres, y yo todo lo contrario: estaba triste, me sentía incomprendido e incapaz de comunicarme con nadie.

 

Siempre he sido una persona muy sensible y desde pequeño me había planteado muchas preguntas sobre el sentido de la vida y sobre la existencia de Dios.

 

Mi padre ha sido siempre un gran devoto de Jesucristo, mi madre no lo era tanto, pero curiosamente era catequista. A temprana edad fui monaguillo, desde los siete años hasta los nueve. Pero no fue a través de la Iglesia donde pude experimentar la paz de Dios con mayor profundidad.

 

Recuerdo ir caminando por la calle con mi madre y pasar por la puerta de mi colegio. Por entonces no había aún cumplido los diez años. Allí se encontraba un grupo de personas con panfletos e información sobre la Meditación Trascendental.

 

En aquella época todo esto era muy desconocido y extraño, pero mi madre se paró y preguntó si la meditación era buena para ayudar en los estudios. Por supuesto la persona que estaba allí respondió afirmativamente. En pocos días me vi participando en un entrenamiento para niños donde se nos iniciaba en la práctica de la meditación bajo las instrucciones del maestro Maharishi Mahesh Yogui, el que fuera el gurú de los Beatles en los años sesenta.

 

Así que a esa temprana edad comencé mi viaje interior de auto-descubrimiento.

 

Tras algunos años de meditar con el grupo de la escuela me retiré y me vi realizando la práctica en solitario. Pero el mundo es tan fuerte, la mente es tan traicionera y el ego es tan poderoso, que me absorbió por completo y me vi atrapado por las mieles de la juventud y de la adolescencia.

 

Aquellos maravillosos años de adolescente me arrastraron a vivir todo lo contrario a la meditación. Quería estar en el mundo, ser una estrella del rock y abrirme a todas las experiencias posibles.

 

Durante esos años desarrollé mi gran pasión por la música participando como vocalista y guitarrista en varias bandas de rock. Tenía gran facilidad a la hora de componer canciones y escribir letras. Fueron años de conciertos y de experiencias nocturnas que me llevaron al otro extremo de la experiencia espiritual.

 

Estaba enamorado perdidamente de una chica que se convirtió en un amor imposible. Todo esto me llevó a vivir el colapso personal del que te hablaba al principio, un cúmulo de sucesos y situaciones que me desequilibró y me hizo experimentar la otra cara de la moneda.

 

Fue entonces, poco después de que me diagnosticaran depresión con ansiedad, que empecé a retomar la meditación. Comencé a complementar el tratamiento médico con sesiones terapéuticas de Reiki, Flores de Bach y geometría sagrada. Me ayudaron a salir a flote con rapidez y a retomar de nuevo, con mucha más fuerza y madurez, el camino de la meditación.

 

Con los tratamientos holísticos mi vida cambió completamente y pude darme cuenta de que todo lo que viví, incluida la depresión, me habían ofrecido muchos recursos y conocimientos para ayudar a otras personas que estuvieran pasando por la misma situación que yo; personas que en su sufrimiento, se sintieran solas, sin saber cómo resolver su tristeza y su dolor interno.

 

Cuando me recuperé completamente decidí formarme e iniciarme en el camino de las terapias holísticas. A mi currículum se sumaron herramientas como el Reiki, las Constelaciones Familiares, las Flores de Bach o la Biodescodificación, entre otras habilidades que he ido sumando a lo largo de mis últimos veinte años.

 

Descubrí que acompañar a personas que habían sufrido depresión o que tenían limitaciones personales se me daba muy bien, porque yo también lo había vivido y sabía perfectamente cómo entenderlas y acompañarlas.

 

A mi proceso de crecimiento y formación tengo que sumar los viajes que he realizado a India, Japón y Sudamérica, donde he podido encontrarme con grandes maestros y guías espirituales que me han ayudado a tener más recursos terapéuticos y a comprender con mayor profundidad los secretos de la mente.

 

Actualmente acompaño a muchas personas de todo el mundo a través de sesiones online, en su proceso de transformación y de auto-encuentro.

MI CURRICULUM

Soy Carlos Navas, terapeuta holístico, especializado en Constelaciones Familiares, Movimientos Sistémicos, Sanación Cuántica, Reprogramación de la mente subconsciente y creador del método BioMatrix Sistémico.

Formación:

Formado en Constelaciones Familiares por Manuel Zapata García y Manuel Anguita Cámara.

Formado en ECOS. Escuela de Constelaciones Sistémicos. Peter Bourquin y Carmen Cortés.

Instituto de Bioneuroemoción con Enric Corbera.

Formado en Psysh-k. Reprogramación de la Mente Subconsciente y cambio de creencias.

Formado en Sanación Cuántica con Matrix Maestra.

Maestro de Reiki. Federación Española miembro nº 3430.

Formado en Meditación Trascendental.

Creador del Método BioMatrix Sistémico.

Acompaño a las personas a comprender y trascender la raíz del conflicto o limitación que estén sufriendo, ayudándoles a encontrar paz, serenidad mental y a estar en coherencia consigo mismas y en sus relaciones personales.