Hola, voy a compartir contigo un ejercicio que te va ayudar mucho, sobre todo si lo prácticas con constancia y cada mañana al despertar.

Se trata de reconocer la presencia consciente que observa constantemente todo, incluso ahora en este instante lo está haciendo al leer estas palabras. En ti reside una presencia, una inteligencia consciente que observa todo y que nace de un espacio más trascendental a la mente. Es una presencia pacífica, tranquila, amorosa y que sostiene desde su neutralidad todo lo que la mente construye y proyecta.

Se trata de tu consciencia interna, de la consciencia pura. Y ahora mientras lees estas palabras puedes notarla, nace desde un espacio interno, localizable a la parte posterior de tus ojos, dentro de lo que percibes como tu yo.

 

El ejercicio se inicia en este instante en el que empiezas a sentir ciertas sensaciones con respecto a lo que te comparto. Fíjate que curioso es sentir al Ser, a la presencia consciente de tu verdadera identidad. Desde esta sensación busca un espejo donde poder mirarte, un espejo físico donde poder ver la cara de esa persona con la que tantos años llevas conviviendo y sintiendo que tu eres el observador que hemos dicho se sitúa por detrás de tus ojos, colócate delante del espejo y mirar fijamente a esos ojos que puedes observar. Tan solo quédate mirando fijamente durante algunos segundos y entiende que tu eres eso que observa y no lo que se proyecta en el espejo. Siéntelo, percibe que detrás de esos ojos hay una consciencia que observa y se observa a sí mismo.

 

Desde este estado ahí parado en el vacío de la experiencia y sin atender a los juicios de la mente, observa que emerge desde la programación de la mente automática y conceptual, es posible que aparezcan sensaciones, sentimientos, dolores emocionales, pero mantente mirando fijamente a esos ojos. Recuerda esos ojos no eres tu, tu eres la consciencia que detrás de ellos observa el mundo que se percibe desde la mente. Mantente fijamente mirando sin apartar los ojos durante al menos un minuto.

 

Date cuenta de qué está ocurriendo, date cuenta y hazte consciente. Y dile a esa cara que se refleja en el espejo aquello tres potencialidades. Dile te amo y te perdono, tu eres uno con el todo, tu mereces éste reconocimiento y te miro con amor. Deja que tu sentir se exprese desde ese espacio de amor consciente que somos y dile aquello que emerja desde tu Ser. Tu eres amor y lo veo en ti… tu eres la creación de mi amor… tu eres pacífico y amoroso. Recuerda, recuerda que yo te amo.

 

Deja que tu esencia divina se exprese con palabras y si prefieres no decirlo en voz alta, puedes decirlo internamente pero quédate fijamente mirando hasta que algo ocurra, deja que la consciencia de la magia que eres se exprese y genera la sanación.

 

Tu eres la consciencia serena, infinita, tu eres el amor de dios, tu eres el Ser y espero que este ejercicio te ayude a conectar con el corazón divino desde donde todos nos vemos separadas en este juego de luces y sombras llamada vida.

 

Te mando un abrazo de todo corazón y te deseo paz, quietud y despertar en tu verdad interna.

Si te nace cualquier duda o necesitas preguntarme algo en relación al ejercicio, por favor siéntete libre de comunicarte conmigo, será un placer atenderte y ayudarte en todo lo posible.

 

Y si de forma sincera quieres vivir un cambio en tu vida, una transformación interna de liberación y despertar, puedes contáctarme y podré acompañarte hacía un espacio de solución, claridad y paz.

Carlos Navas (Creador del Sistéma de Sanación Cuántica BioMatrix Sistémico.)

 

www.carlosnavasurbano.com


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